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24 may 2010

Embalse de Alcántara


Llegando al embalse - Acuarela (22 abril 2010) - 20,5 x 26,5 cm.

Diga usted 33. Esos fueron los kilómetros que desde Cáceres tuvimos que recorrer hasta llegar al embalse de Alcántara. Con los días se iba notando la mejoría en mi forma física y caminaba con buen ritmo. Hacía buen tiempo pero a lo largo de la mañana se fue nublando y descargó una tormenta tremenda de la que no me pude resguardar y tuve que seguir caminando bajo el aguacero. Grandes rocas graníticas son los elementos principales del paisaje en el que junto al camino pastaban tranquilamente un grupo de vacas que tenían soliviantadas a dos francesas que encaramadas en la mayor de las rocas vieron a dios por un agujero al aparecer yo, yo que llevo en el bolsillo un ahuyentador de perros por el temor que les tengo. No os preocupéis, les dije con gestos, pues de ningún idioma sé una palabra, no es ganado bravo, pero ellas asustadas me decían, es toro!, es toro!, señalando a los testículos de uno de los animales. Venga, tranquilas, les dije mientras caminaba y los animales se iban apartando ante mi paso. La lluvia fue remitiendo y al ver las primeras panorámicas del pantano paré a pintar esta acuarela y mientras lo hacía pasaron las francesas que me sonrieron agradecidas al pasar junto a mí.

Embalse de Alcántara


Tarde en el embalse - Acuarela (22 abril 2010) - 21,5 x 27,5 cm.

La Junta de Extremadura ha montado varios albergues a lo largo de la Vía de la Plata. Son más turísticos que para peregrinos. Todos extraordinarios, como el que hay, y que abre todo el año, en la orilla del embalse de Alcántara que bien podría ser premio de arquitectura por su construcción, diseño y respeto del medio ambiente, pero le falta el calor, para entendernos, de los del Camino Francés. Dormimos en él pocos peregrinos, pues los más pernoctaron en el del bar que hay junto a la carretera, que sabedores de quiénes y cuándo andamos por ahí, abren sólo una parte del año y el resto que ahí te las apañes.
En fin, temas a estudiar. Por la tarde me di una vuelta por los alrededores junto a la orilla del agua, pinté esta acuarela y escribí unas líneas sobre lo acontecido durante el día, de que me iba yo a acordar de nada si no lo tengo anotado.
No hace tantos años un peregrino que habría salido de Sevilla, al llegar por estas tierras más parecería un mendigo transeúnte que otra cosa, la escasez de albergues, las noches pasadas al raso por falta de albergues y una lógica falta de higiene debido a las las circunstancias de la aventura, llevaban a tales situaciones que hoy no se dan. Hoy los albergues, más numerosos, generalmente cuentan con servicios suficientes y es seguro que lo primero que hagas al llegar es darte una buena ducha caliente y procedas a lavar las ropas sucias o como en el de Alcántara, te las laven como servicio dentro del precio de la cama para la que te habrán dado sábana y funda para la almohada de usar y tirar.